Crónica de madrugada

La panadería de la calle Senillosa y la fila de las cuatro de la mañana

Cómo se organiza un turno de madrugada en una cuadra que todavía huele a horno de barro

Publicado el 14 de marzo de 2024 · Serie: La cuadra que ya no está

Panadería de barrio con bandejas de pan recién horneado y vitrina antigua
Bandejas de pan francés saliendo del horno antes de que se abra la persiana.

A las cuatro de la mañana la cuadra está oscura salvo por una claridad que sale por la ventana alta del obrador. Adentro hay tres personas: el maestro panadero, un ayudante y la hija que lleva las cuentas. Amasan facturas, bizcochos de grasa y pan francés para dos turnos. La nota sigue el ritmo real del trabajo: la primera horneada, el momento en que se abre la persiana, los clientes fijos que ya saben qué van a pedir.

El cartel pintado a mano sigue colgado desde los años ochenta, con los precios corregidos con fibra. La letra chica, casi ilegible, todavía dice "pan caliente a toda hora". Nadie lo cambió porque nadie quiso. Es parte de la fachada, como el azulejo partido del zócalo o la campanilla que suena cuando entra el primer cliente de la mañana.

La rutina no admite improvisaciones: primero se enciende el horno de barro, después se pesa la harina, y recién cuando la masa levanta se abre la puerta. Los vecinos lo saben. A las cuatro y cuarto ya hay dos o tres esperando en la vereda, con el frío de la madrugada y el diario bajo el brazo.

Quién firma esta crónica

La panadería de la calle Senillosa y la fila de las cuatro de la mañana

Escribo sobre oficios que se sostienen a pulso en ciudades argentinas. Llegué a la cuadra de Senillosa por una foto vieja que me acercó una vecina: la persiana a medio abrir y una fila de gente esperando el pan francés. Desde entonces volví varias veces, siempre antes del amanecer, para escuchar cómo suena el obrador cuando todavía no hay nadie en la calle.

Trabajo con grabador y cuaderno. Transcribo la charla completa, la publico junto al texto y guardo copia en el archivo del proyecto. Antes de pasar un oficio a limpio, reviso nombres, direcciones y horarios con quien me atendió, para no dejar nada librado a la memoria.

  • Ocho años recorriendo talleres, mercados y clubes de barrio en Santiago del Estero, Rosario y el conurbano.
  • Series publicadas: "La cuadra que ya no está" y "Oficios que aguantan el turno noche".
  • Coordino el archivo fotográfico comunitario que se arma con aportes de vecinos.

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