El archivo visual de Chusticiero

Cada crónica deja un rastro de imágenes: la fragua encendida antes del amanecer, la vitrina de la panadería con el cartel corregido a fibra, la chapa fileteada que sobrevivió a tres dueños. Estas son algunas de las visitas que ya forman parte del archivo.

Cómo llegamos hasta acá

Chusticiero empezó como un cuaderno de tapas duras y una grabadora prestada. Con los años se convirtió en un archivo abierto de oficios, cuadras y voces que no suelen aparecer en los grandes medios.

  1. Primeros pasos

    Cuaderno y grabador

    Una recorrida sin plan editorial

    Las primeras notas fueron visitas sueltas: una zapatería en Lanús, un puesto de flores en el mercado de Constitución, la trastienda de un taller de fileteado. No había secciones ni periodicidad. Solo la costumbre de sentarse a escuchar y anotar lo que después no se repetía igual.

  2. Formato

    Texto, audio y ficha

    La decisión de publicar la charla entera

    Con el tiempo fijamos una estructura que no cambió demasiado: ochocientas palabras de crónica, el audio original de la conversación y una ficha con dirección, horarios y cómo llegar. La idea era que cualquier vecino pudiera repetir la visita por su cuenta, sin depender de nosotros.

  3. Series

    La cuadra que ya no está

    Cuando los vecinos empezaron a mandar material

    La serie sobre cuadras que cambiaron surgió de fotos que llegaban por correo, muchas veces sin fecha ni nombre. Empezamos a digitalizarlas, a cruzar datos con los que todavía viven en la zona y a publicar lo que se podía confirmar. Esa sección ordenó el archivo y le dio un método a lo que antes era acumulación.

  4. Hoy

    Archivo abierto

    Un archivo que sigue creciendo con aportes

    Hoy el archivo reúne entrevistas a feriantes, colectiveros, panaderos y fileteadores, además de un fondo fotográfico donado por familias del conurbano y del interior. Seguimos trabajando con el mismo criterio: visitar, escuchar, grabar y devolver el material a quien lo prestó.

Por qué seguimos yendo a los talleres

Chusticiero nació de una costumbre simple: golpear la puerta de un taller, sentarse en un banco de madera y quedarse hasta que el dueño termine de contar lo que empezó a contar. No buscamos grandes producciones ni historias cerradas. Buscamos el ruido de la fragua a las cinco y media, la fila de la panadería antes de que salga el sol, la letra chica de un cartel pintado a mano que ya nadie lee pero que sigue ahí.

Cada nota parte de una visita real. Grabamos la charla, la transcribimos, la editamos hasta que quede en unas ochocientas palabras y la publicamos junto con el audio original y una ficha con dirección, horarios y cómo llegar. Si el oficio se sostiene a pulso, nos interesa saber cómo lo hace: quién compra, quién enseña, qué cambió cuando llegó el aluminio o el plástico.

El archivo de fotos lo armamos con aportes de vecinos. Fotos viejas de clubes, de veredas, de comercios que ya no están. La serie "La cuadra que ya no está" salió de ahí, de cajas de zapatos y álbumes familiares que alguien quiso compartir.

Oficio vivo, no vitrina

No publicamos nostalgia. Publicamos talleres que siguen tomando encargos, ferias que abren los domingos y oficios que se transmiten entre generaciones o entre vecinos.

La voz del que trabaja

Entrevistamos a zapateros, fileteadores, feriantes y colectiveros. La charla original queda grabada y disponible para quien quiera escuchar el tono, las pausas y las correcciones.

Archivo abierto

Si tenés una foto vieja, un oficio o una historia de tu barrio, se suma al archivo. No hace falta que esté prolija: hace falta que sea tuya.

Quiénes sostienen este archivo

Somos pocos y trabajamos despacio. Cada nota sale de una visita concreta: viajamos, grabamos la charla, tomamos fotos con lo que hay y después escribimos. No hay redacción central ni corresponsales de paso. Hay un equipo chico que conoce los talleres, los mercados y las cuadras por las que camina.

Marta Quiroga

Editora y cronista

Veinte años escribiendo en medios barriales del conurbano. Coordina las series y decide qué historia se publica y cuál todavía no está madura. Lleva un cuaderno por barrio con nombres, direcciones y cosas pendientes de preguntar.

Héctor Salvatierra

Fotografía y archivo

Trabaja con una cámara analógica y rollos vencidos que consigue en ferias. Digitaliza las fotos que traen los vecinos, anota quién las prestó y devuelve el original en mano. Armó el catálogo del archivo comunitario con más de mil imágenes.

Nicolás Ferreyra

Audio y transcripción

Graba las entrevistas completas y edita el audio que acompaña cada nota. Se encarga de las fichas con dirección, horarios y cómo llegar en colectivo. Antes trabajó en radio comunitaria, así que sabe cuándo callarse y dejar hablar.

Cómo trabajamos

  • Visitamos el lugar al menos una vez antes de publicar. Sin excepción.
  • Los textos rondan las 800 palabras: lo que entra en una lectura de colectivo.
  • Publicamos el audio original de la charla, sin cortes que cambien el sentido.
  • Cada nota cierra con una ficha práctica: dirección, horarios y cómo llegar.

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