Si tenés un oficio, una foto vieja o una historia de tu barrio, esa nota todavía no está escrita

Trabajamos con visitas reales: una fragua que abre a las cinco y media, la fila de una panadería antes del amanecer, un taller de fileteado con las chapas colgadas en la pared. Si conocés un lugar así, mandanos el dato y coordinamos la recorrida. También recibimos fotos analógicas de cuadras que ya no están, carteles pintados a mano y audios de charlas con vecinos que quieran sumarse al archivo.

Antes de escribir, podés leer cómo armamos cada crónica en la fragua de Villa Lugano o revisar el criterio de trabajo en la portada del proyecto.

Escribinos y sumá tu historia

Contanos el oficio, la dirección aproximada y en qué horario se puede pasar. Respondemos con los próximos pasos.

Notas publicadas hasta ahora

Tres recorridas que ya tienen su ficha completa: dirección, horarios de atención y cómo llegar. Cada texto sale de una visita con grabador y cuaderno, sin apuro y sin guion previo.

Herrero trabajando el metal al rojo vivo en una fragua de barrio

Oficios

La fragua de Villa Lugano que sigue templando a mano

Don Osvaldo lleva cuarenta y dos años encendiendo el fuelle antes del amanecer

El taller abre a las cinco y media, cuando todavía no hay colectivos en la avenida. Don Osvaldo enciende el fuelle, revisa el carbón y empieza por las piezas chicas: bisagras, alcayatas, alguna llave de paso. La fragua no es un museo: sigue tomando encargos de vecinos y de dos constructoras chicas de la zona. En la charla cuenta cómo aprendió de su padre, qué cambió cuando llegaron las rejas de aluminio y por qué se niega a soldar con electrodo lo que se puede templar a mano. La ficha final incluye dirección, horarios de atención y cómo llegar en colectivo.

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Panadería de barrio con bandejas de pan recién horneado y vitrina antigua

Comercios de barrio

La panadería de la calle Senillosa y la fila de las cuatro de la mañana

Cómo se organiza un turno de madrugada en una cuadra que todavía huele a horno de barro

A las cuatro de la mañana la cuadra está oscura salvo por una claridad que sale por la ventana alta del obrador. Adentro hay tres personas: el maestro panadero, un ayudante y la hija que lleva las cuentas. Amasan facturas, bizcochos de grasa y pan francés para dos turnos. La nota sigue el ritmo real del trabajo: la primera horneada, el momento en que se abre la persiana, los clientes fijos que ya saben qué van a pedir. También aparece la letra chica del cartel pintado a mano que sigue colgado desde los años ochenta, con los precios corregidos con fibra.

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Detalle de fileteado pintado a mano sobre chapa con motivos florales

Oficios

Fileteado en un taller de La Boca: lo que se aprende mirando un colectivo

Un fileteador cuenta cómo copió sus primeros trazos de los coches de la línea 29

El taller está lleno de plantillas, pomos de pintura y chapas viejas colgadas de la pared. El fileteador aprendió mirando los colectivos que pasaban por la avenida y después copiando letras de almacenes y lecherías. En la charla explica qué diferencia hay entre el filete de coche y el de cartel, por qué el rojo ladrillo y el negro siguen siendo los colores más usados y cómo se cobra un trabajo por metro lineal. La nota incluye fotos de un cartel restaurado para una farmacia de Barracas y la ficha con la dirección del taller.

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