Club Atlético Villa Lugano
Cede el salón para las entrevistas de invierno y guarda copias impresas de cada nota en su biblioteca. Ahí se hizo la crónica de la fragua.
No publicamos sellos de aprobación inventados. Estas son las instituciones, talleres y espacios que nos abren la puerta, prestan material o ceden su nombre para que una crónica salga con el respaldo de alguien que estuvo ahí.
Club Atlético Villa Lugano
Cede el salón para las entrevistas de invierno y guarda copias impresas de cada nota en su biblioteca. Ahí se hizo la crónica de la fragua.
Mercado de Abasto de Santiago del Estero
Nos deja caminar los pasillos antes de que abran los puestos. De ahí salieron las entrevistas a feriantes y la serie sobre la cuadra que ya no está.
Taller de fileteado La Boca
Abre sus plantillas y chapas para las fotos. Revisa cada texto donde se nombra un oficio antes de que se publique.
Archivo Fotográfico Vecinal de La Banda
Aporta negativos y copias de vecinos que ya no están. Cada imagen se cataloga con el nombre de quien la donó.
Panadería de la calle Senillosa
Permite grabar el turno de madrugada y conserva el cartel pintado a mano que aparece en la nota de las cuatro de la mañana.
Cooperativa de Colectiveros Línea 29
Facilita el acceso a los coches para las fotos de fileteado y aporta datos de recorrido para las fichas de cada crónica.
Si tu taller, club o archivo quiere figurar acá, escribinos a info@chusticiero.com. Revisamos cada pedido con la misma lupa con la que revisamos una nota.
Antes de escribirnos, mirá si tu duda ya está resuelta acá. Si no, del otro lado hay una persona que responde.
No armamos una agenda desde el escritorio. Vamos a talleres, mercados y clubes que ya conocemos o que nos recomiendan vecinos. Si el oficio sigue funcionando y hay alguien dispuesto a contar cómo aprendió, la nota se hace. Si es solo un local cerrado hace veinte años, no.
Un texto de alrededor de 800 palabras, el audio de la charla original sin editar de más y una ficha con dirección, horarios de atención y cómo llegar en colectivo. Cuando el entrevistado presta fotos propias, también van al archivo comunitario.
Sí, siempre que haya algo concreto para contar: un taller activo, una serie de fotos con contexto, una cuadra que cambió y alguien que la recuerde. Escribinos con dos o tres líneas y una imagen; después coordinamos la visita.
Editamos por claridad y extensión, nunca por conveniencia. Si alguien pide sacar un dato personal o una dirección exacta, se respeta. Las citas se mantienen tal como se dijeron, salvo muletillas repetidas.
Las fotos aportadas por vecinos se publican con su permiso y quedan a nombre de quien las prestó. Para reutilizarlas en otro medio hay que pedir autorización caso por caso. Las nuestras se pueden citar indicando la fuente.
Quedan dudas sobre el archivo o sobre cómo trabajamos las notas: preguntas frecuentes o escribinos directamente.
No publicamos estrellas ni sellos de aprobación. Publicamos lo que queda después de la visita: la voz del zapatero que revisó el texto antes de que saliera, la del feriante que reconoció su puesto en la foto, la del vecino que mandó una imagen del archivo familiar y la vio impresa. Esa es la única verificación que nos interesa.
"Me mandaron el borrador por correo antes de publicarlo. Corregí dos cosas: el año en que compré la máquina de coser y el nombre de mi viejo. Quedó tal cual se lo dije."
"Grabaron la charla entera, casi dos horas. Después escuché el audio y me di cuenta de que no habían cortado nada importante. Eso no lo hace cualquiera."
"Les presté una foto de mi abuelo en el club, del año cincuenta y pico. La escanearon con cuidado, me la devolvieron al otro día y la subieron al archivo con el nombre de él."
"Trabajo en la feria desde los diecisiete. Ya me habían entrevistado para otros lados y siempre me hacían decir cosas que yo no digo. Acá fue distinto: preguntaron por el horario, por cómo llego, por lo que se vende y lo que no."
"Restauré un cartel de farmacia y me pidieron fotos del antes y el después, más la ficha con la dirección del taller. Me pareció bien: así la gente sabe dónde golpear la puerta."
"Mi cuadra ya no existe como era. Mandé tres fotos viejas y una lista de los comercios que había. Aparecieron todos en la nota, con el nombre que tenían entonces."
Cada crónica se publica con el visto bueno de la persona entrevistada. Si algo no cierra, se corrige o no sale. El archivo fotográfico comunitario funciona igual: las imágenes se digitalizan, se devuelven y se catalogan con el nombre de quien las aportó.